5 Maneras sutiles en que los demonios de nuestro pasado nos controlan (Parte 2)

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3. Tratar de jugar a Dios sobre la vida de otra persona.

Me tomó tiempo darme cuenta de que tenía un problema tan destructivo: tratar de jugar a Dios sobre la vida de otra persona.
¿Cuál fue la respuesta? Reconocí que era impotente. Necesitaba dejar de tratar de arreglar las cosas y permitir que Dios se hiciera cargo. Siguiendo amando a la persona, aprendí a no responsabilizarme por la vida de otra persona. Esta lección se aplica a muchas situaciones en la vida. Dios es Dios y yo no soy. Jesús me llama al autoexamen, no a la condenación de los demás. Soy responsable de mis pensamientos y acciones, de nadie más. Mi trabajo es realinear mi vida a su voluntad.

4. Intentas vencer y sanar con tu propia fuerza.

Tratar de superar y sanar con nuestras propias fuerzas es una de las formas más comunes en que nos reprimimos. Ponemos nuestras mentes en olvidar y seguir adelante, seguro de que podemos ser o hacerlo mejor y hacer todas las cosas bien con nuestras propias fuerzas. Cuando nos encontramos en una situación o relación similar, nos sorprendemos y desmoralizamos.

Un viaje a través de 1 y 2 Reyes y 1 y 2 Crónicas en la Biblia muestra cómo una nación repite la historia. Lo mismo ocurre con los individuos. No tenemos la culpa de lo que nos han hecho, pero si no examinamos el pasado con honestidad y seguimos las instrucciones de Dios sobre cómo ser sanados y cómo vivir una vida fructífera y completa, somos cómplices en repetir (practicar) el comportamiento pecaminoso.

5. Establecer ídolos.

Crear ídolos puede ser una forma inconsciente o consciente de reemplazar a Dios. Los ídolos solían ser tallados en madera o piedra. Ahora, idolatramos a celebridades, figuras deportivas, nuestra imagen corporal, sexo, dinero, tecnología. Dondequiera que gastemos la mayor parte de nuestro tiempo y dinero es nuestro ídolo. Inevitablemente, los ídolos se desmoronan. Las celebridades y las figuras deportivas cambian con la temporada. Nuestros cuerpos se debilitan y arrugan. Las economías cambian.

El dinero se evapora. Las posesiones pueden ser robadas o perdidas en un incendio. Los ídolos ofrecen promesas vacías. Cuando ocurre una tragedia o un evento catastrófico, la mayoría de la gente sabe instintivamente clamar a Dios. Sólo él es fiel. La pregunta es: ¿Nos mantendremos firmes y permaneceremos en Jesús o vacilaremos y caeremos con la primera brisa? Si nos mantenemos firmes y lo buscamos, Él se asegurará de que lo encontremos. Y cuando lo hagamos, experimentaremos el cumplimiento de lo que anhelamos: amor real, que cambia la vida y que dura eternamente.

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