Acompañados pero Solos

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Hace unos días luego de recoger nuestra hija menor de la escuela y vernos en la penosa idea de llevarla almorzar en un restaurante de comida rápida, fuimos testigos de una escena común en los últimos días, pero no por eso, quiere decir que es ideal, más bien es penosa. Vimos una señora de edad avanzada con un niño de unos 9 años, probablemente su nieto, y estos estaban cada uno en sus dispositivos, mientras el niño disfrutaba de sus chicken nuggets la tablet era su compañía con quien él se comunicaba.

Mientras nosotros estuvimos allí, ellos no se hablaron ni una palabra, a la verdad, mi actitud aunque un poco entrometida, llamo tanto mi atención, que a cada cierto tiempo los observaba. Luego sentí tristeza de ver personas que se supone que por ser de otra generación, deberían estar menos ligadas a los celulares, a su vez, fue deprimente ver a este niño almorzando solo, pero en la compañía de alguien que se supone esta allí para cuidarlo y brindarle atención.

Los expertos nos advierten que el teléfono celular, los videojuegos o las tabletas pueden crear una “peligrosa individualización” de los miembros de la familia. Otro gran problema es el riesgo a la dependencia a los dispositivos. Esa dependencia se puede convertir en una adicción tan fuerte como el alcohol o las drogas, y los padres no son la excepción.
Según un estudio publicado por la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA), la adicción al teléfono móvil e internet puede causar desequilibrios químicos cerebrales en jóvenes usuarios que generan más trastornos como la depresión, ansiedad, insomnio severo e impulsividad.

UNA POSIBLE SOLUCIÓN

  • Darles a los jóvenes responsabilidad y establecer normas en el hogar. Que los aparatos estén apagados a ciertas horas y, por ejemplo, no se llevan a la mesa cuando se va a cenar.
  • No tener el celular a mano cuando te sientes hablar con los hijos.
  • Los adultos deben ser los que dan el ejemplo y no dejar al celular, la tablet o el video juego como las niñeras de los hijos.
  • Es importante desprender la mirada del celular y fijarnos en lo que estamos perdiendo a nuestro alrededor, gente, paisajes, colores, eventos que pueden de una u otra manera salvar nuestras vidas o las de otros.
  • Desactivar las notificaciones de las aplicaciones. Conéctate con la creación de Dios.

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