Creados para Movernos

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Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo
y me entretejiste en el vientre de mi madre.
¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!
Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.
Salmo 139: 13-14NTV

El ser humano está diseñado para moverse, siempre lo hemos hecho, hasta que nos dio por sentarnos en una profunda contemplación en las redes sociales, video juegos y las páginas en internet.

Movernos es la manera de satisfacer las necesidades que nos hacen mantenernos vivos y si analizamos nuestro cuerpo, comprenderemos que no estamos hechos para mantenernos estáticos, todas las partes que conforman el cuerpo humano intervienen para permitir el movimiento.

El cuerpo humano tiene una estructura dinámica llamada esqueleto compuesto de: huesos, músculos, articulaciones y un sistema nervioso encargados de transmitir la información enviada desde nuestro cerebro a lo largo de nuestro cuerpo.

El esqueleto es flexible, hecho para moverse, esas partes móviles están perfectamente lubricadas, con una especie de jalea que el mismo cuerpo crea en la cantidad apropiada cada vez que lo necesita.

La verdad es que el cuerpo es una máquina maravillosa, a pesar de los defectos por los errores de copia de genes (mutaciones) que se han acumulado desde la Caída del hombre (Génesis 3).

El cuerpo tiene una planta química mucho más detallada que cualquier planta que el hombre haya construido. Esta planta transforma la comida que consumimos en tejido vivo, e induce el crecimiento de la carne, sangre, huesos y dientes.

Incluso repara el cuerpo cuando las partes son dañadas por accidentes o enfermedades. De este mismo proceso obtenemos la energía para trabajar y jugar.

Tan maravilloso que nuestros cuerpos pueden producir calor, o enfriarse con las gotas de sudor que se derramen desde millones de pequeñas glándulas en la piel. Su termostato automático es el que se encarga tanto del sistema de enfriamiento como del sistema de calentamiento.

El anterior solo es un resumen mínimo de la grandeza y complejidad del cuerpo humano, como ves es de suma importancia que le des a tu cuerpo lo que necesita para su óptimo funcionamiento, una dieta balanceada, ejercicio, descanso y del resto se encarga Dios.

Muévete, aprovecha este verano para que compenses tu cuerpo, sal a los parques, a la montaña, esto hace parte del proceso natural del organismo, trae sanidad física, espiritual y mental.

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