El Buen Fruto

Para poder verificar la salud de un árbol, solo hay que mirar su fruto, y nuestros frutos hablan de nuestra salud emocional y espiritual, hablan de nuestro carácter y crecimiento personal. Jesús dijo que nuestro “fruto” es una prueba que revela nuestro buen o mal testimonio como sus discípulos. Mateo 7:17 dice que; “El árbol bueno sólo produce frutos buenos y el árbol malo sólo produce frutos malos.”

Es importante que trabajemos juntos en la edificación de los diseños que Dios nos ha dado para ser parte de la creación de procesos y ministerios estructurados con el propósito de crear entornos seguros que promuevan la producción de buenos frutos de manera consistente.

También es importante que todos los que hemos sido transformados por el poder de Dios procuremos vivir con propósito, siendo intencionales con nosotros mismos, para poder ser intencionales en nuestra relación con Dios y el prójimo.

Podemos llegar a cometer muchos errores, pero arrepentirnos y pedir perdón nos lleva a producir frutos abundantes de liberación y bendición para nosotros y nuestro prójimo. El buen fruto le muestra al mundo que estamos conectados a Jesús. Él dijo: “Si ustedes dan mucho fruto y viven realmente como discípulos míos, mi Padre estará orgulloso de ustedes.” (Juan 15:8). En ocasiones no realizamos que fue Dios que nos escogió y nos dio la capacidad para producir buen fruto.

Juan 15:16 dice:

Ustedes no fueron los que me eligieron a mí, sino que fui yo quien los eligió a ustedes. Les he mandado que vayan y sean como las ramas que siempre dan mucho fruto. Así, mi Padre les dará lo que ustedes le pidan en mi nombre.

En 2 Pedro 1:5-9 TLA podemos encontrar algo muy liberador:

Por eso, mi consejo es que pongan todo su empeño en: Afirmar su confianza en Dios, esforzarse por hacer el bien, procurar conocer mejor a Dios, y dominar sus malos deseos. Además, deben ser pacientes, entregar su vida a Dios, estimar a sus hermanos en Cristo y, sobre todo, amar a todos por igual.

Si ustedes conocen a Jesucristo, harán todo eso, y tratarán de hacerlo cada vez mejor. Así, vivirán haciendo el bien. Pero quien no lo hace así es como si estuviera ciego, y olvida que Dios le ha perdonado todo lo malo que hizo.”

Si la culpabilidad te ha tenido desanimado, vuelve a leer esto otra vez. Si la condenación te ha tenido paralizado, se libre en el nombre de Jesús y comienza a dar fruto abundante.

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