La Lonchera de Mamá

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Lo que tenemos para ofrecer puede parecer pequeño e insignificante hasta que lo pongamos en las manos de Jesús. En muchas ocasiones nos encontramos preocupados pensando si en verdad estamos cumpliendo con el propósito de Dios para nuestras vidas, pensamos equivocadamente que este se resume en lo que estamos haciendo, o lo que hemos alcanzado para el reino. Sin embargo, en última instancia, la voluntad de Dios para nuestras vidas, no tiene que ver con las cosas que alcanzamos; se trata de las personas en las que nos convertimos.

 Entonces habló Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchachito que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. ¿Pero de qué sirven ante esta enorme multitud?» Juan 6:8-9 NTV

Permitir que Él nos use para tocar las vidas de otros, nos dará la capacidad de ver algo grande en las cosas sencillas que hacemos, pues Él transforma lo insignificante en algo de indescriptible valor. Mucho conocemos de los dos milagros de Jesús cuando multiplico los panes para alimentar a cinco mil y luego a cuatro mil, (los unos judíos y los otros gentiles.), pero nunca miramos los detalles, la generosidad de este muchacho que ofreció su lonchera y la obediencia y el cuidado de su madre que de manera juiciosa empaco el almuerzo para su hijo que terminaría en las manos del maestro para alimentar a cinco mil personas, como ves en la sencillez, Dios ve cosas grandes y con lo poco Él hace mucho.

Obedece y serás usado para tocar vidas y si es el caso, por medio de ti multiplicara los panes.

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