Ser Madre es una Bendición

Nada como escuchar que nos digan mamá, es una gran bendición. Puede ser que la primera vez que escuchaste a alguien llamarte mamá te llenaste de mucho miedo, quizás porque las escuchaste aun cuando aún no te sentías preparada o quizás eras tú también una niña, como me paso a mí.

Yo ni sabía qué hacer cuando recibí la noticia de que iba a ser mama, apenas tenía 15 años. Lo único que pensaba en como mis sueños se habían arruinado, también sentía miedo y vergüenza.

La palabra mamá es una palabra tan poderosa, es impactante, y no importa a que edad la escuches siempre va a causar en ti un mar de emociones con mil preguntas. La realidad es que cuando la escuchaste, sea que te hayas llenado de miedo porque no fue planificado, o porque lloraste de felicidad por la gran noticia tan esperada, de cualquier forma experimentaras nervios. Nervios porque deseas hacer el mejor trabajo y porque sabes que tu vida dará una cambio. Nervios porque ya no se tratará más de ti, sino de esa “personita” que te llamará mamá.

Los hijos no llegan con un manual de instrucciones y aunque tenemos diferentes recursos disponibles y muy buenos para ser excelentes madres, la realidad es que se va aprendiendo a la misma vez que ellos van creciendo, ellos nos van enseñando. El ser mamá no es un simple título que tiene fecha de expiración, es algo para toda la vida y no importa si eres mamá biológica o por adopción; mamá es aquella persona que entrega todo su corazón, vida y fuerzas y para enseñarles a nuestros hijos a vivir una vida abundante y próspera en Jesús.

Independientemente de cuáles fueron las circunstancias cuando fuiste llamada mamá por primera, sea que eras demasiado joven, o que no llegaste a obtener el grado escolar que deseabas, si estas sola o no tienes apoyo, lo más importante es y será el amor que tú le das a tus hijos, cuantas veces le dices cuanto les amas, el tiempo compartido entre ustedes, los buena educación, eso quedará grabado en su memoria para siempre.

Si te dedicas a amarles, encontraras fuerzas cada día aun para los sueños que pensaste que estaban perdidos. Porque es a través de Dios y de ellos, encontrarás el motor para seguir creciendo juntamente.

¡Ser mamá es una gran bendición!

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