“Por la mañana, Señor, escuchas mi voz; por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta”. Salmo 5:3 (NVI)
“Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma”. Salmo 143:8 (NVI)
¿A quién no le gusta recibir correo? No estamos hablando de un correo electrónico o un mensaje de texto fugaz, de esos que hoy están y mañana no; estamos hablando del raro y maravilloso sobre de papel con matasellos que llega a tu buzón, entregado por una persona uniformada en un camión del Servicio Postal. Ya sabes, esa pieza de forma única con tu nombre y dirección escritos a mano; esa que agarras primero porque destaca entre la publicidad y las facturas como algo mucho más especial. Pensar en estos dos versículos de los Salmos por la mañana puede generar un sentimiento similar. Imagina esto… Te despiertas y, antes de que tus pies toquen el suelo, respiras profundo, escuchas el canto de los pájaros y descansas en el amor que el Señor te tiene. Él veló por ti durante la noche, y Su regalo es este nuevo día. Él te recuerda Su fidelidad y cómo ha derramado Su amor sobre ti. En esos momentos tranquilos de la primera luz, le pides —no cosas materiales— sino sabiduría para usar bien tu día, una palabra o un versículo para llevar contigo… cosas así. Esperas expectantes, escuchando y observando la respuesta de Dios a lo largo del día, confiando en Él en cada paso y buscando Su dirección sobre qué camino seguir, no solo en las grandes decisiones, sino en las pequeñas que pueden parecer insignificantes, pero no lo son.
Cuando la sutileza de tus momentos matutinos con Dios fluye a lo largo de tu día, mirarás atrás y verás lo que Él te ha traído. Tu “pieza de correo” especial, con el matasellos del cielo, podría llegar como una oportunidad, un reencuentro, una esperanza renovada, un mensaje de texto, una llamada o una invitación a almorzar. Podría ser el recuerdo de un ser querido que ya falleció. Esto es la oración. Es hermosa y diferente a cualquier otra forma de comunicación. Está diseñada de forma única por Dios y es únicamente personal entre tú y Él.
APLICACIÓN: ¿Cuáles son algunas oraciones pequeñas que puedes presentar ante el Señor por las mañanas? ¿Le pedirás una palabra o un versículo y esperarás con expectativa?
ORACIÓN: Padre, gracias por el regalo de un nuevo día y de la oración. Recuérdame Tu gran amor por las mañanas y ayúdame a confiar en Ti a lo largo de mis días y con mi vida
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