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EL CAOS DE LA TRAICIÓN: ¿Por qué duele TANTO?

La mentira hiere de muerte nuestra capacidad de volver a confiar en la humanidad.

En esta serie de dos artículos exploraremos la traición, un tema sumamente espinoso y actual. No es novedad que la música y la cultura popular a menudo celebren la deslealtad, ya sea hacia la pareja o hacia un amigo, intentando justificarla con un sinfín de razones. Sin embargo, detrás de las canciones que venden millones, existe una realidad cruda: todos traicionamos o somos traicionados.

La traición más icónica de la historia es la de Judas. Sabemos que su historia terminó en tragedia, ahorcado por el peso insoportable de haber entregado a su amigo inocente. Pero, ¿qué sucede en la mente de quien se queda? Según la psicología profunda, la traición de un amigo se siente como si mataran tu propio “Yo”; destruye, sin que te des cuenta, tu brújula moral (tu noción de lo que es bueno o malo).

Aunque profundizaremos en Judas en el siguiente artículo, hoy analizaremos cómo la traición aniquila la realidad de la persona afectada.

1. La traición como creadora de caos

La traición es más devastadora que tragedias naturales como un terremoto o una enfermedad. Mientras que un desastre natural es un “adversario claro”, la traición rompe la confianza, que es el fundamento mismo de cómo percibimos el mundo.

  • Colapso del pasado y el futuro: Cuando alguien cercano te traiciona, no solo pierdes el futuro que planeaste con esa persona, sino que tu pasado se vuelve irreal. Te obligas a cuestionar: “¿Quién era yo?”, “¿Quién era realmente esa persona?” y “¿Qué fue lo que vivimos en verdad?”.
  • Estado de caos: La mente entra en un estado de confusión total donde nada tiene sentido. El mundo deja de ser un lugar familiar y se convierte en un territorio peligroso e impredecible.

2. El daño psicológico: Amargura y resentimiento

Una de las mayores advertencias de los expertos es el efecto a largo plazo en el carácter de la víctima:

  • Cinismo y malevolencia: La traición puede transformar a una persona en alguien cínico y amargado. El riesgo es que la víctima comience a proyectar ese resentimiento hacia el mundo, volviéndose “viciosa” y empeorando las cosas para sí misma y para los demás.
  • La marca de la falsedad: El ser humano suele recuperarse mejor de las pérdidas materiales que de la decepción y el engaño. La mentira hiere de muerte nuestra capacidad de volver a confiar en la humanidad.

3. Señales de advertencia: Percepción y responsabilidad

Es vital enfatizar la importancia de la percepción para no caer en la “ceguera voluntaria”:

  • No ignores las señales: A menudo existen “pequeñas alarmas” de una traición inminente que decidimos ignorar por ingenuidad o miedo a la confrontación.
  • Desarrollar “colmillos”: Para dejar de ser una víctima, uno debe dejar de ser inofensivo (o ingenuamente inocente). Comprender la capacidad humana para el mal —incluida la propia— es lo que nos permite detectar a posibles traidores antes de que actúen.

4. El camino a la sanación

  • Aprender la moraleja: Estás realmente “curado” cuando logras extraer la sangrienta moraleja de la historia. Es decir, cuando entiendes qué sucedió y qué señales omitiste para que el patrón no se repita.
  • Reconstrucción de la identidad: Sanar requiere tiempo y, a menudo, un proceso profundo para reevaluar quién eres y aprender a moverte en un mundo donde, aunque el mal existe, tú decides no dejarte vencer por él. Romanos 12:21: No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. 

“Si hoy te encuentras en ese caos, recuerda las palabras del Salmo 147:3: ‘Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas’. La traición de un hombre no define tu valor ante Dios.”

Nota: Este análisis se basa en los principios de psicología profunda de Jordan B. Peterson, particularmente en su obra ’12 Reglas para vivir’, donde explora la relación entre la verdad, la confianza y el colapso del orden hacia el caos.

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