Si eres de los que, como a mí, les encantan las playas, seguro ya conoces los destinos típicos de Carolina del Sur. Hemos visitado Myrtle Beach y las famosas playas de Charleston, de esas donde incluso puedes llevar a tus amigos felpudos de cuatro patas todo el día sin ningún problema, porque encuentras duchas especiales para quitarles la arena antes de volver a casa y restaurantes pet-friendly fabulosos para almorzar con ellos.
Pero hoy quiero hablarte de unas playas todavía más especiales. Si eres de las personas que buscan verdadera paz frente al mar, combinada con paisajes de ensueño y restaurantes de mariscos deliciosos, empaca maletas porque comenzamos el viaje.
Nos dirigimos hacia la Costa de las Hamacas (Hammock Coast). Ubicada estratégicamente entre Myrtle Beach y Charleston, esta zona destaca por sus aguas cristalinas y un ambiente relajado, lejos de las grandes multitudes. Cuenta con millas de playas accesibles que abarcan el sur de Garden City, Murrells Inlet, Litchfield y Pawleys Island.
Un paraíso turquesa (¿Por qué el agua es diferente aquí?)
Para este viaje, nosotros reservamos un hermoso hotel antiguo en Murrells Inlet y nos fuimos a explorar. Lo primero que te va a enamorar es el color del mar. El agua aquí es de un tono azulado, casi turquesa, muy diferente a la de playas como Isle of Palms, Folly Beach o Sullivan’s Island en Charleston.
¿A qué se debe esto? En las playas de Charleston, el agua suele verse más oscura porque allí desembocan grandes ríos que arrastran sedimentos y lodo del interior, tiñendo el mar y la arena. En cambio, en la Hammock Coast no ocurre este fenómeno, permitiendo que el agua conserve una claridad espectacular.

Si estás planeando tu próxima escapada, aquí te dejo mis recomendados:
- Pawleys Island: Es el balneario costero más antiguo de Estados Unidos y famoso por su ambiente histórico y relajado. Un gran plus es que cuenta con el área de estacionamiento público y gratuito más grande del condado de Georgetown. ¡Una joya!
- Parque Estatal Huntington Beach: Una de nuestras playas preferidas. Tiene tres millas de costa virgen e intacta en un entorno puramente natural. Además, esconde el histórico Castillo Atalaya, una edificación espectacular que te transportará a otro tiempo. Entre Pawleys Island y Huntington, ¡el paisaje es tan lindo que no sabría cuál escoger!
- Litchfield Beach: Perfecta si buscas exclusividad y silencio. Es una comunidad residencial de lujo muy tranquila, con playas tan poco concurridas que TripAdvisor la ha clasificado entre las mejores de Estados Unidos.
- Sur de Garden City y Murrells Inlet: Conocida oficialmente como la “Capital del Marisco de Carolina del Sur”. No puedes irte sin caminar por el paseo marítimo Murrells Inlet MarshWalk, ideal para disfrutar de la gastronomía frente al mar y hacer actividades acuáticas.
Dos días después de disfrutar del mar, decidimos ir a cenar a Georgetown, que queda a unos 30 minutos de Murrells Inlet. Es la tercera ciudad más antigua de Carolina del Sur y fue nombrada la Mejor Ciudad Pequeña Costera de Estados Unidos por USA Today.
Tip viajero: Si vas entre semana o un sábado antes de las 4:00 p. m., podrás visitar sus famosos museos. El distrito histórico cuenta con 5 museos y 69 propiedades en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Es una ciudad tan hermosa y fotogénica como Charleston, pero con una personalidad propia que te atrapa.
El broche de oro: Un adiós con sabor a café
Para cerrar con broche de oro esta escapada, al día siguiente decidimos viajar a cenar a la siempre mágica Charleston. Fuimos a un restaurante muy particular llamado Church and Union, ubicado en una imponente estructura que hace 150 años fue una iglesia. Una experiencia arquitectónica y gastronómica increíble.
Antes de terminar el día visitamos el tradicional Market. Antes de emprender el viaje de regreso a casa, mi esposo y yo decidimos darle una despedida como se debe a la bella Charleston. Nos sentamos en uno de los rincones más acogedores de la ciudad para disfrutar de un delicioso café y uno de los mejores postres locales —exquisito y accesible—Mientras compartíamos ese dulce momento, mirábamos las calles que se comenzaban a iluminar y agradecíamos por haber descubierto que, muy cerca de lo de siempre, la Hammock Coast nos esperaba para recordarnos lo hermoso que es bajar el ritmo y respirar el mar.
¿Y tú? ¿Cuándo te animas a descubrir el secreto de la Costa de las Hamacas?
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