TODOS CAÍMOS

Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron. Romanos 5:12 (NTV)

No vivimos en el Edén.No necesitas que yo te lo diga. El diagnóstico de cáncer, las relaciones rotas, los funerales y tus niveles de estrés y ansiedad te gritan que la vida no es como Dios la ordenó en un principio. Entonces, ¿cómo llegamos hasta aquí?

Bueno, como toda buena historia, la Biblia tiene un villano. Su nombre es Satanás, y busca destruir todo lo maravilloso que Dios ha hecho. Él odia a Dios, y como no pudo derrocarlo, fue tras lo siguiente mejor: los seres humanos hechos a imagen de Dios. Se acercó a Eva en forma de serpiente y distorsionó las palabras de Dios para crear la percepción de que Él les estaba privando de algo.

Ella cayó en su mentira de que el atractivo fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal —el cual Dios había prohibido— sabría bien y la haría ser como Dios. Así que Eva tomó del fruto, comió y luego le dio a Adán, quien hizo lo mismo. Inmediatamente vieron que estaban desnudos y sintieron vergüenza y exposición, por lo que se apresuraron a hacerse coberturas.

Llenos de temor, se escondieron del Dios con quien habían sido creados para disfrutar. La relación dulce y sin restricciones que tenían con Dios ahora estaba rota. Su rebelión no solo rompió su relación con Dios, sino que también fracturó su relación entre ellos. Adán culpó a Eva por darle el fruto, y Eva culpó a la serpiente por engañarla. Las acusaciones, la desconfianza y la división se convirtieron en parte normal de las relaciones humanas desde ese día. Las consecuencias alcanzaron a la creación misma. La tierra produjo espinos y cardos.

La mala hierba se infiltró entre la belleza. La oscuridad trajo consigo un nuevo peso y los animales se volvieron peligrosos. Además de la vergüenza, las relaciones rotas y el deterioro de la creación, otra gran tragedia sacudió al mundo ese día: la muerte. Adán y Eva no murieron físicamente al comer del fruto, pero sí experimentaron la muerte espiritual en su relación con Dios, y el reloj comenzó a correr hasta el momento en que experimentarían la muerte física.

Su desobediencia destrozó el mundo perfecto que Dios había creado, y así fue como terminamos viviendo en un mundo pecaminoso y caído, tan diferente del Edén. Pero Dios es demasiado bueno como para dejar que este sea el final de la historia.

APLICACIÓN: ¿De qué manera el conocer esta historia te ayuda a comprender el quebrantamiento que ves en el mundo?

ORACIÓN: Dios, gracias porque la historia no ha terminado y porque a Ti te encanta levantarnos cuando caemos. Amén.

Devocional compartido gracias a la cortesía de Brow Wood Church. Te invitamos a conocer más sobre su ministerio.

https://www.brookwoodchurch.org/GetFile.ashx?Id=462711

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